PILOT (USA) (1.911 - 1.924)



Los coches “Pilot” americanos fueron producidos por la “Pilot Motor Car Company”, en Richmond, Indiana, sucesora de la “Seidel Buggy Company”. George Seidel dirigió las dos compañías.

Inicialmente, los coches “Pilot” fueron construidos en la antigua fábrica de la “Seidel Buggy Company” mientras se construía otra factoría nueva en la ciudad. Se dice que el nombre “Pilot” y su lema "The Car Ahead", fueron idea de George Seidel, porque en una época había querido ser comandante de barco fluvial.

La nueva fábrica tenía una capacidad de producción de 500 coches al año, aunque años más tarde, la producción se acercaría a los 1000 coches anuales. Esta firma fue una de las primeras en el campo de la automoción en contratar mujeres, principalmente para labores de tapicería y cortinaje.

Los primeros modelos estaban equipados con motores Teetor-Hartley de 4 cilindros, fabricados en Hagerstown, Indiana.

En 1913, fue introducido un nuevo motor de 6 cilindros con potencias de entre 55 y 75 hp. Ese año los modelos de 4 cilindros costaban entre 1500 y 1800 dólares, y el modelo de 6 cilindros costaba 2500 dólares.

A partir de 1915 y hasta 1924, sólo se ofrecieron modelos con motores de 6 cilindros, a excepción de 1916, año en el que opcionalmente se ofreció un motor V8.

En 1920, fue añadido a la gama un modelo equipado con un motor Herschell-Spillman de 6 cilindros y 4078cc.

En verano de 1922 fue introducido el modelo Sportster, que se convertiría en el coche más elegante de la firma, con sus grandes faros y sin estribos.

Pilot se hizo cargo del pequeño fabricante local, Lorraine, pero no pudo ayudarle a sobrevivir mucho más allá de la recesión de Estados Unidos de principios de los años 1920 tras la Primera Guerra Mundial. A pesar de ello y antes de que Lorraine cerrara, se llegaron a producir algunas unidades de coches fúnebres.

La “Pilot Motor Car Company” se vio obligada a suspender pagos en 1923 por lo que George Seidel calificó como "tácticas salvajes de los intereses económicos del Este del país".

Los últimos coches “Pilot” se produjeron a principios de 1924, y la fábrica fue vendida a un empresario local por 28.500 dólares.

Los “Pilot” debieron ser coches duraderos, como lo demuestra el hecho de que George Seidel recibió una carta en la década de los años 1940 procedente de un concesionario de automóviles sudamericano, donde habían ido a parar una serie de coches “Pilot” producidos para su exportación. El concesionario le preguntaba si los coches “Pilot” estaban todavía disponibles, y su precio.